El cuidado de la piel no tiene que basarse en una rutina complicada con una gran cantidad de productos. En muchos casos, lo más importante es mantener hábitos constantes y utilizar productos adecuados para las características de cada piel.
La piel puede responder de manera diferente según factores como el clima, la exposición solar, los hábitos diarios y sus propias características. Por eso, una rutina que funciona para una persona no necesariamente será la mejor opción para otra.
Estos son algunos principios generales que pueden ayudarte a construir una rutina de cuidado facial más consciente.

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